El Padre Nuestro — Sermón del Monte, Sesión 6 · Palabras de Vida
Palabras de Vida · Encuentro de Desarrollo Espiritual Cristiano
Serie · El Sermón del Monte · Sesión 6 (final)

El Padre
Nuestro

15 de Agosto, 2026
9:00 AM Chicago · Austin · Bogotá · Lima · Quito
4:00 PM Madrid
"Ustedes deben orar así:
Padre nuestro que estás en el cielo…"
Mateo 6:9 · Nueva Traducción Viviente
Ruta de la serie — Sermón del Monte
El reino al revés
Mt 5:3–5
Sed de justicia
Mt 5:6
Misericordia y paz
Mt 5:7, 9
Limpios de corazón
Mt 5:8
Sal y Luz
Mt 5:13–16
6
El Padre Nuestro
Mt 6:9–13

Hoy cerramos cinco sesiones de recorrer el Sermón del Monte con la oración que Jesús mismo nos enseñó a orar — no como un texto más para analizar, sino como la respuesta a una pregunta que sus discípulos le hicieron: "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11:1).

Casi todos hemos orado el Padre Nuestro cientos de veces — algunos desde la niñez, de memoria, casi sin pensar en lo que decimos. Y sin embargo, muy pocos lo hemos mirado de cerca como lo que realmente es: no solo una oración para repetir, sino una maqueta — un molde, una estructura — que Jesús nos entrega para que aprendamos a orar con nuestras propias palabras el resto de nuestra vida.

Pregunta para hoy

Si tuvieras que enseñarle a orar a alguien que nunca lo ha hecho — un hijo, un amigo, alguien que recién empieza a buscar a Dios — ¿por dónde empezarías? Jesús ya respondió esa pregunta hace dos mil años.

El Padre Nuestro tiene apenas unas sesenta palabras en español, pero contiene todo lo que una oración necesita: a quién le hablamos, qué anhelamos para Dios, qué necesitamos para vivir, y cómo seguimos en pie cuando fallamos. Hoy la vamos a caminar despacio, frase por frase — no para memorizarla mejor, sino para que se convierta en el mapa con el que ores el resto de esta semana, y de tu vida.


El texto completo

Mateo 6:9–13 — la oración tal como Jesús la enseñó
DHH
"Ustedes deben orar así: 'Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan que necesitamos. Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal. No nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal.'"
Mateo 6:9–13
NTV
"Ustedes deben orar así: 'Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santificado tu nombre. Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo. Danos hoy el alimento que necesitamos, y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros. No permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno.'"
Mateo 6:9–13

Antes de entrar en cada frase, vale la pena notar algo que se nos escapa por la costumbre: Jesús no dice "ora esto" — dice "oren así". No nos deja una fórmula mágica de sesenta palabras para repetir sin pensar; nos deja una estructura para orar con libertad el resto de nuestra vida. Cada vez que no sabes qué decirle a Dios, esta oración te recuerda por dónde empezar.


1

Quién es Dios
Πάτερ ἡμῶν · Páter hemón

Mateo 6:9–10 — antes de pedir nada, recordamos a quién le hablamos

Lo primero que Jesús nos enseña sobre la oración no es una técnica — es una relación. Antes de pedir una sola cosa, nos hace decir una palabra que cambia todo lo que sigue: Padre.

Mateo 6:9 · Dios Habla Hoy
"Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre."
La invocación · El Sermón del Monte
Πάτερ ἡμῶν (Páter hemón) — Padre nuestro
ἁγιασθήτω (hagiasthéto) — sea santificado, sea reconocido como santo

En arameo, la lengua que Jesús hablaba con sus discípulos, la palabra habría sido Abba — un término de cercanía familiar, el que usaría un hijo pequeño con su padre. No era como se le hablaba a la divinidad en el mundo antiguo: con distancia, con fórmulas rituales, con temor a pronunciar mal un nombre sagrado. Jesús nos invita a acercarnos a Dios con la confianza de un hijo, no con el nerviosismo de un súbdito.

Distinción importante

No es: familiaridad irrespetuosa, como si Dios fuera nuestro igual o estuviera a nuestro servicio. La misma frase dice "que estás en el cielo" — hay trascendencia, hay majestad.

Sí es: la combinación exacta que necesitamos — un Padre lo suficientemente grande para gobernar el universo, y lo suficientemente cercano para llamarse "nuestro".

Y luego viene algo que sorprende: antes de pedir cualquier cosa para nosotros, pedimos algo para Dios — que su nombre sea "santificado", que sea reconocido y honrado como lo que es. Venga tu reino. Hágase tu voluntad. Tres peticiones seguidas que no piden nada para nosotros todavía. Jesús nos enseña a empezar mirando hacia arriba, no hacia adentro.

La mayoría de nuestras oraciones empiezan con "dame" o "ayúdame". Jesús nos enseña a empezar con "sea tu nombre honrado, venga tu reino, hágase tu voluntad" — no porque Dios necesite que se lo recordemos, sino porque nosotros necesitamos reordenar el corazón antes de pedir.

Primero el Padre, después la petición — el orden mismo es la enseñanza

Ejemplo práctico: piensa en alguien que entra a una reunión importante y, antes de exponer lo que necesita, se toma un momento para reconocer a quién tiene enfrente y por qué esa relación importa. Eso es lo que hace el Padre Nuestro al abrir así: no es protocolo vacío, es memoria — recordar quién es Dios reordena lo que le vamos a pedir después.

"Venga tu reino" y "hágase tu voluntad" no son resignación pasiva — son la oración más audaz que existe: pedirle a Dios que su manera de gobernar, su justicia, su bondad, se abran paso en este mundo roto tal como ya son perfectas en el cielo. Cada vez que oras esto, estás pidiendo que el mundo se parezca un poco más al cielo — empezando por tu propia vida.


2

El pan de cada día
τὸν ἄρτον τὸν ἐπιούσιον · tón árton tón epioúsion

Mateo 6:11 — la petición más sencilla, y la más honesta
DHH
"Danos hoy el pan que necesitamos."
Mateo 6:11
NTV
"Danos hoy el alimento que necesitamos."
Mateo 6:11

Después de tres peticiones enormes sobre el nombre de Dios, su reino y su voluntad, la oración da un giro que puede sorprender: pide pan. No pide riqueza, ni éxito, ni seguridad para toda la vida — pide el alimento de hoy. La palabra griega epioúsion es tan poco común que algunos estudiosos creen que los evangelistas la acuñaron para esta oración: significa algo como "necesario para el día", "suficiente para hoy".

Pedir el pan de hoy, y no una bodega llena para el resto del año, no es falta de ambición — es una forma de confianza. Es decirle a Dios: "no necesito controlar el futuro, solo necesito que estés presente hoy, y confío en que mañana volverás a estar."

τὸν ἄρτον τὸν ἐπιούσιον — el pan suficiente para este día, ni más ni menos

Esto se conecta directamente con lo que Jesús enseña unos versículos después en el mismo Sermón: "no se angustien por el mañana" (Mt 6:34). El Padre Nuestro no es solo una oración sobre lo espiritual — también nos enseña a orar por lo material, por lo cotidiano, por lo que necesitamos para simplemente vivir el día. Nada de lo que necesitas es demasiado pequeño para llevárselo a Dios.

Distinción importante

No es: negar la planificación responsable o el trabajo — la Biblia también honra la previsión (Proverbios 6:6-8).

Sí es: reconocer que, por más que planifiquemos, la vida misma —el próximo latido, el próximo día— es un regalo que recibimos, no algo que nos pertenece por derecho propio.

Ejemplo práctico: piensa en alguien que atraviesa un mes económicamente difícil y que, en lugar de solo angustiarse calculando el futuro, se detiene cada mañana a pedirle a Dios lo de ese día — y descubre que, día a día, ha llegado lo necesario. Esa no es una fórmula garantizada contra la dificultad, pero sí es una manera distinta de atravesarla: con las manos abiertas hacia el Padre, un día a la vez.


3

Perdón y liberación
ἄφες ἡμῖν · áfes hemín

Mateo 6:12–13 — la petición que nos cambia mientras la hacemos
DHH
"Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal."
Mateo 6:12
NTV
"Perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros."
Mateo 6:12

Esta es, sin duda, la petición más incómoda de toda la oración — y probablemente por eso la decimos tan rápido, casi sin escucharla. Jesús no nos hace pedir perdón simplemente; nos hace pedirlo en la misma medida en que nosotros hemos perdonado a otros. La palabra griega áfes significa literalmente "soltar", "dejar ir" — como se suelta una deuda que alguien tiene contigo.

No es que Dios nos perdone por haber perdonado a otros, como si fuera un intercambio de méritos. Es que quien de verdad ha entendido cuánto se le perdonó, ya no puede cerrar el puño contra quien le debe algo mucho más pequeño. El perdón que recibimos y el que damos no son transacciones separadas — son el mismo río.

ἄφες ἡμῖν — "suéltanos", en la misma medida en que nosotros soltamos

Jesús es tan serio con esto que, inmediatamente después de terminar la oración modelo, se detiene a explicar solo esta petición con más detalle: "Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas" (Mt 6:14-15). No hay otra parte del Padre Nuestro que reciba ese comentario adicional.

Mateo 6:13 · Nueva Traducción Viviente
"No permitas que cedamos ante la tentación,
sino rescátanos del maligno."
Petición final · El Padre Nuestro

La oración cierra con una petición de humildad radical: no pedimos ser héroes espirituales capaces de vencer cualquier prueba por nuestra cuenta — pedimos que Dios ni siquiera nos deje llegar al límite. Y termina reconociendo que hay un enemigo real, no solo debilidades abstractas, y que necesitamos ser rescatados, no solo fortalecidos.

Distinción importante

No es: que Dios tiente a nadie hacia el mal — Santiago 1:13 es claro en que Dios no tienta a nadie. Es una petición de protección, de no ser dejados solos frente a la prueba.

Sí es: una confesión honesta de nuestra fragilidad, y una confianza de que el Padre que nos enseñó a orar así, también es quien nos sostiene cuando la prueba llega.

Ejemplo práctico: piensa en alguien que carga durante años una ofensa de un familiar, y que un día, orando esta misma frase con honestidad —no de memoria, sino mirando el rostro de esa persona en su mente— finalmente puede decir "lo suelto" y sentir, por primera vez, que también él respira más libre. Esa es la petición que nos cambia mientras la hacemos.

✍️ Para reflexionar

¿A quién le debo todavía soltar una ofensa? ¿Qué pasaría si oro esta frase hoy pensando específicamente en esa persona, en lugar de decirla en automático?

De las siete frases del Padre Nuestro, ¿cuál se me hace más fácil orar de memoria y cuál me cuesta más orar de verdad, con el corazón puesto en lo que digo?


4

Una maqueta, no solo un texto

Cómo usar el Padre Nuestro para orar con tus propias palabras

Jesús dijo "oren así", no "oren esto". Eso significa que estas seis peticiones no son una fórmula cerrada — son una estructura abierta que puedes usar cada día para orar lo que de verdad estás viviendo, sin quedarte nunca sin saber qué decir.

1
Padre nuestro que estás en el cielo
Empieza recordando a quién le hablas — con cercanía y con reverencia.
2
Santificado sea tu nombre
Adora antes de pedir. Reconoce en voz alta quién es Dios hoy para ti.
3
Venga tu reino, hágase tu voluntad
Entrega tus planes. Pide que Su manera —no la tuya— se abra paso hoy.
4
Danos hoy el pan que necesitamos
Pide lo concreto: salud, trabajo, provisión, fuerzas para este día.
5
Perdónanos, como nosotros perdonamos
Confiesa con honestidad. Nombra a quien necesitas soltar hoy.
6
Líbranos del mal
Pide protección específica frente a la tentación que más te acecha.

La próxima vez que no sepas cómo empezar a orar, no necesitas palabras nuevas — usa este mapa. Adora, entrega, pide, confiesa, pide protección. Es la misma estructura, sin importar si tu vida hoy está en calma o en crisis.


Cerrando la serie

Lo que hemos caminado juntos en el Sermón del Monte

Hoy terminamos seis sesiones recorriendo el corazón del Sermón del Monte. Antes de orar, vale la pena mirar atrás por un momento y recordar el camino — no como un repaso académico, sino como una manera de ver cómo Dios ha ido trabajando en nosotros sesión tras sesión.

Seis sesiones, un solo camino
  • 1
    El reino al revés: aprendimos que Dios bendice a quienes el mundo pasa por alto — los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos.
  • 2
    Sed de justicia: descubrimos que Dios sacia a quienes tienen hambre y sed de que las cosas se hagan bien.
  • 3
    Misericordia y paz: vimos que perdonar y reconciliar no son favores al otro — son la puerta de nuestra propia libertad.
  • 4
    Limpios de corazón: aprendimos a mirar lo que escondemos, incluso de nosotros mismos, y a dejar que Dios lo transforme.
  • 5
    Sal y Luz: entendimos que no se trata de esforzarnos por ser algo — Jesús dice que ya lo somos, y que vivamos como lo que somos.
  • 6
    El Padre Nuestro: hoy recibimos el mapa que resume todo lo anterior — cómo hablarle a ese Padre cuya vida hemos estado aprendiendo a vivir.

El Sermón del Monte no termina en un capítulo — Jesús lo cierra invitándonos a construir nuestra vida sobre la roca de escuchar y hacer lo que él dijo (Mt 7:24-27). El Padre Nuestro es, en cierto sentido, la puerta de salida de estas sesiones y la puerta de entrada a una vida entera de oración: no un examen que ya pasamos, sino una práctica que apenas comienza.


¿Y ahora qué?

Tres aplicaciones para esta semana
Aplicación 1 — Ora el Padre Nuestro despacio, una vez al día

Durante esta semana, ora el Padre Nuestro completo una vez al día, pero despacio — deteniéndote en cada frase antes de pasar a la siguiente. No se trata de decirlo más veces; se trata de decirlo de verdad, al menos una vez.

Aplicación 2 — Usa la maqueta para una necesidad concreta

Elige una situación real de tu vida esta semana —una decisión, una preocupación, una relación— y ora usándola con la estructura del Padre Nuestro: adora, entrega, pide, confiesa, pide protección. Deja que la estructura te guíe donde tus propias palabras no alcanzan.

Aplicación 3 — Ejercicio espiritual: la frase que sueltas

Identifica la frase de la oración que más se te dificulta orar de corazón — probablemente "perdónanos, así como nosotros perdonamos". Escríbela en un papel junto con el nombre de la persona que necesitas soltar, y ora esa frase específicamente por esa relación, en voz alta si es posible.

Mi oración de esta semana

Una sola frase del Padre Nuestro que voy a orar con más intención esta semana.

Versículo para llevar esta semana
"Ustedes deben orar así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre."
Mateo 6:9 · DHH
Oración de cierre

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.

Venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en esta casa, en esta semana,
como se hace en el cielo.

Danos hoy el pan que necesitamos —
ni más, ni menos,
solo lo de este día.

Perdónanos, Padre,
y ayúdanos a soltar
como tú nos has soltado a nosotros.

No nos dejes caer en tentación,
líbranos del mal —
y no nos sueltes de tu mano.

Amén.

Profesión de Fe

Entrega a Jesús

  • Señor Jesús, hoy te abro la puerta de mi corazón.
  • Reconozco que he vivido lejos de ti y necesito tu perdón.
  • Creo que moriste en la cruz por mí, y que resucitaste.
  • Hoy te recibo como mi Señor y mi Salvador.
  • Me entrego a ti — no solo quiero sentirte, quiero obedecerte.
  • Entra en mi vida, transfórmame, y ayúdame a conocerte cada día más.
Amén.

palabrasdevida.info  ·  Serie: El Sermón del Monte · Sesión 6 de 6  ·  1er y 3er Sábado · 9:00 AM · Bogotá · Lima · Quito  ·  © 2026 Palabras de Vida


ETIQUETAS


Te puede gustar también

¿Quién auxilia a quien auxilia?

¿Quién auxilia a quien auxilia?

Sal y luz

Sal y luz

Limpios de corazón

Limpios de corazón